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SOBRE DÓSIS DE ROCK EN LA PRIMERA JORNADA DE MAQUINARIA

 

El reciento no era el mismo que el año pasado—del Club Hípico se trasladó al Club de Campo las Vizcachas—, pero eso parecía despertar más ansiedad en los fanáticos que caminaban con mochilas y botellas de agua por la berma del camino a San José de Maipo. Muchas poleras negras ya comenzaban a mojarse con sudor antes de llegar a rockear con sus artistas favoritos. Pero qué más daba, vivirían un día inolvidable para todo rockero que se precie de tal. Y es que ver en una misma jornada a Criminal, Marilyn Manson, Slayer y Kiss es para recordarlo.

 

Mientras algunos asistentes comenzaban a recorrer el lugar tranquilamente, otros entraban y se iban directo al Escenario Maquinaria, donde a eso de las 10 y media de la noche se presentaría una vez más en Chile una de las leyendas vivientes más grandes del rock and roll: Kiss. Y los más fanáticos no querían quedar lejos.

 

La mayoría de los escenarios partió a la hora correspondiente, menos el de Pepsi, que mantuvo un retraso de al menos media hora durante toda la jornada. La primera banda en presentarse aquí fue República, un grupo de heavy metal importado desde Brasil, con cerca de dos décadas de trayectoria. Con más de un centenar de espectadores que aplaudían su presentación los cariocas se acercaban al final de su show. En lo que parecía ser la última canción su vocalista, Leo Belling, se acercó al borde de la tarima, y en un descuido pasó su pie más allá de donde debía y se cayó del escenario. Durante algunos segundos sus colegas siguieron tocando, hasta que se dieron cuenta que Belling no se reincorporaba a escena. Aunque no tuvo un final trágico, el resultado del accidente fue la fractura de un brazo de su vocalista. Más allá de esto, República hizo un show sólido que logró atraer al público. Todo era rock en Maquinaria.

 

La tarde avanzaba y cada vez se veían caras más pintada de blanco y negro en Las Vizcachas. Por su parte las fichas nacionales comenzaban a dejar legado en Maquinaria. Hielo Negro abrió los fuegos en uno de los escenarios principales, Yajaira sacó la cara luego del impasse de República, y Como Asesinar a Felipes mostró lo más fino del hip hop en el discreto Escenario Transistor. Uno de los momentos que mejor representa la participación del rock nacional fue cuando era el turno de Los Peores de Chile. La hora pactada para su presentación era un cuarto para las siete de la tarde. Eran las 18:43 y el Pogo—menos conocido como Mario Carneiro— se paseaba por el escenario verificando que todo estuviera “ok”.

 

Y aunque al parecer técnicamente todo estaba “ok”, el vocalista de  ya 55 años no podía obviar que no hubiera más de una decena de espectadores frente a él esperando para su show. Pero como todo era rock and roll en Maquinaria, Los Peores de Chile comenzaron puntuales su show. Y ahí vino la magia: en no más de dos minutos la decena de espectadores que había al comenzar se transformó en un centenar, y así comenzaron a sumarse. Cuando ya estaba terminando el primer tema fue inevitable, y el mismo Pogo al saludar comentó riéndose su sensación de que nadie estaría viendo su show pero que “ahora estamos todos”. Después de eso vino la fiesta, donde irónicamente se armó un “pogo” frente al punk rock del peor de Chile y su pandilla.

 

Criminal fue otra de las bandas que hizo que el público levantara el polvo de Las Vizcachas rockeandola. Anton Reisenegger conoce a su público, e ironizando con lo que recién había comenzado en uno de los escenarios principales—porque él estaba en el de Pepsi—, decía “el que no salta es Manson”.

 

Y aunque quizás Marilyn Manson no es de aquellas bandas del rock más clásico, fue la antesala perfecta para todos quienes estaban ya instalados esperando la presentación de Kiss. Brian Warner y sus muchachos saben de show. Cambios de vestuario y/o accesorios en todos los temas más una potencia musical de este rock más industrial que heavy metal prendieron al público que a esa hora de la tarde (20:00hrs. aproximadamente) no dejaba notar el cansancio de la jornada. Además de los gritos del público, Marilyn Manson se llevó bandera chilena y el sostén de una fanática como huella de la efervescencia de lo que dejó su show. De los momentos más altos del día.

 

Ya caída la noche el público estaba dividido. Mientras en uno de los grandes escenarios la leyenda del metal Slayer comenzaba  desatar al público, en otro de los rincones del club de campo Marky Ramone armaba la fiesta. Cada uno por su parte conquistó e hizo mover a sus fanáticos. Tom Araya a la cabeza de Slayer hacía que se notara sus primeros años en Chile, con  ese acento adquirido en su ciudad natal, Viña del Mar. Un show preciso, de pocas interrupciones y que liberó la energía de los asistentes más rudos.  Por su parte, Michael Graves llevaba la batuta junto a Marky Ramone´s Blitzkrieg. Quien pone la voz actualmente a los clásicos de los Ramones junto a último eslabón que queda de ellos, dio gala de su empatía con los chilenos—lo que no se notó tanto en su visita de 2011—. Saludaba y tocaba las manos de todos quienes quisieran, hasta que para demostrar aún más su cercanía se lanzó el público, quien a esa hora bailaba y coreaba todos temas que Graves cantaba, mientras Marky les ponía el ritmo.

 

Ya había terminado la presentación de Marky Ramone y quedaban los últimos minutos de Slayer. Ahora todo era para Kiss. Todas las caras pintadas que habían deambulado por las Vizcachas durante el día ya estaban concentradas en el escenario Maquinaria. Era final de la noche, el cierre soñado, el show más esperado. Cuando los fans de un extremo vieron entre las estructuras metálicas unos trajes brillantes que subían unas escaleras los gritos comenzaron. Y estos mismos gritos se multiplicaron cuando luego de la caída de un gran telón negro comenzaron los fuegos artificiales (muchos fuegos artificiales) y el humo. Porque eso es Kiss, un gran show que encandila a todos sus fanáticos— y a los que no lo son también—, creando una atmosfera capaz de llevarte de vuelta a los ochentas. De lo más destacable que generó la banda de Gene Simmons y Paul Stanley fue la unión. Más allá de los fans de la banda, lo que ahí había era rock, y eso es lo que buscaban quienes estaban en Las Vizcachas. Daba lo mismo la edad, el sexo o la clase social, todos estaba mezclados coreando  “Detroit Rock City” o “God of Thunder”. La noche terminaba en grande.

Texto por Martina Orrego

 

Registro fotográfico de:

KISS – SLAYER – MARILYN MANSON – MARKY RAMONE – MASTODON – CRIMINAL – LOS PEORES DE CHILE – STONE SOUR – YAJAIRA – COMO ASESINAR A FELIPES – CAVALERA CONSPIRACY – REPUBLICA

 

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