25 AÑOS DE LA BATUTA: Fábulas de Rock and Roll  

MAGAZINE / por / 27-07-2014 REVIEW

Un cuarto de siglo estará cumpliendo y celebrando este mes de agosto, uno de los espacios míticos para la música de nuestra capital, Santiago de Chile. Cientos de artistas han pasado por el escenario de La Batuta (de los más disimiles estilos) y cientos de significados e historias se cuentan al alrededor de este consolidado local. Y aquí lo conversamos con cinco personajes que tienen clara la vida del local ñuñoíno: Rolando Ramos, Marcelo Aldunate, Sergio “Pirincho” Cárcamo, Patricio Cuevas y Jorge Lira.
 

En la puerta está Max. Alto, de impecable negro y contextura contundente, una trenza larga que cuelga por su espalda. Te saluda con la cabeza pero ni hablar de una sonrisa. Tampoco es su trabajo hacerlo. Él es uno de los encargados de la seguridad y lleva casi 10 años trabajando aquí. Una vez que ya se pagó la entrada en la boletería de la derecha, Max te invita a pasar, como si fuera una bóveda. Muchos bototos y tachas en la ropa deambulan en esa terraza de baldosas blancas y negras. Te recibe un pasillo rojo lleno de fotografías de bandas que han tocado ahí, una suerte de “hall of fame” del local. Al fondo, en los espacios que deja ver el bamboleo de una puerta roja de cuero, se ve una bola de espejos y unas escaleras que descienden. A lo lejos se ve un escenario. Es pequeño y aún está en penumbras porque el show no ha comenzado. Es el escenario de La Batuta.  

“La primera vez que fui a la Batuta fue para ver a los
Electrodomésticos en 1991 (…) me dije a mi mismo, ´uhhh estoy en el CBGB`s de Santiago”
, comenta Rolando Ramos. En agosto de 1989 Batuta abrió por primera vez sus puertas, y desde esa fecha ha visto pasar a más de 500 bandas por su escenario. Desde sus inicios ha recibido tanto a grupos emergentes como consagrados, nacionales e internacionales. Los Peores de Chile, Los Tres, Los Bunkers, La Ley,  Manuel García, Fiskales, Joe Vasconcellos, Charly García, Marky Ramone, Catupecu Machu, Babasónicos, entre muchísimos otros. La lista de nombres que han pasado por aquí es larga—muy larga—, y probablemente nunca se llegue a unanimidad sobre la cantidad.

Antes de convertirse en un lugar para música, Batuta era una sala de teatro administrada por el actor Mateo Iribarren, quien es hermano de José Manuel Iribarren, quién fue uno de los antiguos dueños del lugar. En una época donde había poco y nada de espacios para que bandas tocaran en vivo, comenzó de a poco a difundirse con el boca a boca. “Yo pasaba muchos avisos de tocatas nacionales por la radio, y hubo muchos lugares emblemáticos de los 80´s que desaparecieron y se produjo un vacío”, cuenta Sergio “Pirincho” Cárcamo, actual locutor de Radio Futuro. “De repente empezaron a llegar algunos avisos de tocatas tal día a tal hora ´en la Batuta. Ahí pregunté y me dijeron que era una disco con escenario donde se estaban presentando sólo bandas emergentes”.

Los primeros años de la Batuta coincidieron con el retorno a la democracia en nuestro país donde comenzó a prosperar esa escena musical local que parecía estar medio escondida, y con esto, la necesidad de un espacio que acogiera a los artistas fue bien recibida—conscientemente o no—por el local de Jorge Washington #052, situado en plena Plaza Ñuñoa. “Fueron pioneros: un club de rock, con bandas en vivo, donde te podías tomar un copete y quedarte bailando. Era único”, comenta Marcelo Aldunate, quien en ese tiempo era director de radio Rock & Pop, la radio que se imponía como referente para la juventud de la época y donde sonaban gran parte de los músicos que se subían a este escenario de Batuta. “Abrieron las puertas para que los músicos mostraran lo que estaban haciendo, y hacerlo en buenas condiciones”, agrega.

Los años pasaban, y la leyenda de la Batuta seguía trascendiendo. “Escuché de ella en los medios. Yo no era de Santiago. Pero se sabía de un lugar en el que las bandas tocaban, muy cool, en Santiago”, cuenta Jorge Lira, actual locutor de radio Sonar. Para él, los años noventa el local de Plaza Ñuñoa fue único en su especie: “Era una atmósfera especial como para ir a ver música (…) coincidió con el renacer de la música chilena. Es como que se ¨alineen los astros”. Todo calzó: había bandas, había radios, había difusión, había un barrio, había un lugar”.

Pero ir a la Batuta no era sólo ir a ver música en vivo, era una experiencia, y hasta podía (y puede) ser una aventura. “La primera vez que fui, pendejo, lo primero que pensé fue: “hueón, estoy entrando a ‘La Batuta'”, recuerda Pato Cuevas, actual locutor de radio Bío Bío, y que también ha sido voz de ADN, Rock & Pop y Carolina. Cuevas además recuerda una anécdota personal: “los Guachupé me invitaron a cantar con ellos el cóver de los Auténticos Decadentes, ´La Guitarra´. Yo estuve arriba de ese escenario por 3 minutos y algo más un domingo por la tarde”.

Y algunos mitos y leyendas –y otros no tanto— también se forjaron en la Batuta. Uno muy comentado sucedió el 21 de noviembre de 1996, y quien estuvo ahí esa noche fue Marcelo Aldunate: “Una vez, con la Batuta bien llena, estaba tocando Criminal—que además esa noche estaba grabando un CD en vivo—, yo estaba sentado en la barra, porque era la única forma de alcanzar a ver algo del escenario, y de pronto me doy cuenta que a mi lado, a 20 centímetros, estaba sentado Marilyn Manson con Sara Ugarte, de las Venus, sentada en sus rodillas”. Brian Hugh Warner, más conocido con el nombre de su banda, tocaba al día siguiente en el festival Crazy Rock, pero aterrizó antes en Chile y pasó por el club ñuñoíno. “Manson no estaba viendo el show de Criminal con mucho entusiasmo, pero sí  con una actitud amorosa con ella.  Más que pescar el show estaban preocupados de ellos mismos no más”, agrega Aldunate.

Con un cuarto de siglo en la historia de la música nacional, la Batuta aparece no sólo como un lugar para que toquen bandas, sino que su valor agregado también radica en lo que ha significado el apoyo y desarrollo para la difusión de los artistas. “Ojalá que la Batuta siga existiendo durante mucho tiempo y con la misma actitud de puertas abiertas a las nuevas generaciones de músicos chilenos”, dice Pirincho Cárcamo. Porque este no es sólo un club de rock, este lugar ya es parte de nuestra historia colectiva.

¡Saludos para los cumpleañeros!

– Sergio “Pirincho” Carcamo:
Son 25 años, la misma edad que cumple radio Futuro. Y ojalá que siga existiendo durante mucho tiempo más y con la misma actitud. ¡Feliz cumpleaños a la Batuta y a toda la gente que hace que exista!
– Rolando Ramos:
Siempre es bueno mirar hacia atrás y ver el legado que uno ha dejado, con el fin de recuperar la chispa, la voluntad y el coraje de seguir adelante, reintentando pero consecuente. ¡Larga vida a la Batuta!
– Pato Cuevas:
Felicidades cabros. ¡Gracias por incontables noches de jolgorio!
– Jorge Lira:
Espero que sean 25 más! ¡Felicidades!
– Marcelo Aldunate:
Que sigan los “Batutazos”. ¡Felicidades y a celebrar!

★Batuta25años★

AGENDA BATUTA AGOSTO: A continuación te dejamos con el nutrido e impresionante calendario de agosto en La Batuta. Aplausos para esta Agenda. Venta de entradas bajo Sistema TicketHoy. Más info en Batuta.

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