Descendents en Chile: ya nada más importa  

MAGAZINE / por / 11-12-2016 REVIEW

descendents_chile_fotorock_02_reviewSi llegaste hasta acá buscando una reseña objetiva, cierra ya la ventana. Y es que cuando se te asigna escribir sobre la banda favorita de tu vida no se puede hacer de otra manera que desde las tripas y el corazón. Hacerlo de este modo también es un acto de consecuencia con la música de Descendents: verborrea punk extraída directamente desde las vísceras. No puedo ceñirme a detallar cómo sonó el show, si el juego de luces fue el indicado o hablar sobre la performance de Milo, Stephen, Karl y Bill sin dejar de ser emocional. Marcamos con rojo aquel día en nuestros calendarios personales porque estábamos cumpliendo un sueño.

descendents_chile_fotorock_04La impaciencia inició el 1 de julio, día en que se anunció el concierto. Mis redes sociales se llenaron de videos, afiches y comentarios al respecto. Después de 39 años, tendríamos a Descendents tocando para nosotros. Era como volver a ver a tu mejor amigo del colegio, ese que siempre escuchaba pacientemente cada uno de tus problemas y que – a pesar del tiempo distanciados por culpa de su trabaja como científico – jamás dejó de preocuparse por ti. Los próceres del hardcore punk visitarían finalmente Latinoamérica.

El teatro La Cúpula se comenzó a llenar temprano por la tarde. En sus alrededores se esparcían las poleras con la icónica imagen de los oriundos de Hermosa Beach. El contexto de amistad era el mismo que en los 80’s, donde los californianos se transformaron en la voz de los marginados sociales al hacer del mundo interior un discurso político. Todos nos reuníamos a celebrar lo difícil que la vida es, lo triste del desamor y lo valioso de la camaradería.

Luego de la presentación de Valium, Berri Txarrak y BBS Paranoicos, el recinto estaba a punto de explotar. El nerviosismo en las caras de todos era evidente. Sólo la entrada de la agrupación a escena cambió el panorama. La euforia se tomó el lugar y la pista se transformó en un interminable moshpit. “Everything Sux”, “Hope”, “Rotting Out” y “Pervert” hicieron que decenas de cuerpos se aventuraran en un crowd surfing que siempre terminaba con una mano amiga parándote del suelo. Los ojos de muchos no podían disimular la emoción mientras que otros se abrazaban en medio de una canción, no dando crédito a lo que estaba ocurriendo.

descendents_chile_fotorock_11‘Hypercaffium Spazzinate’ (2016) fue el disco que los puso nuevamente en la ruta y pareciera que logró calar en sus fanáticos, quienes corearon los nuevos hits. “Shameless Halo”, “Victim Of Me”, “Feel This”, “On Paper”, “Without Love”, “Smile”, “Testosterone” y “Spineless and Scarlet Red” daban gala del nuevo sonido de la banda, la que pareciera que se despide de los estudios con este trabajo. Por otro lado, los clásicos nos hicieron viajar en el tiempo y nos remontaron a la adolescencia, aquella época de la vida donde muchos encontramos refugio en las letras de Stevenson. Las gargantas de los quinceañeros que aún llevamos dentro se gastaron junto “Silly girl”, “My Dad Sucks”, “Clean Sheets”,”Myage”, “Get The Time”, “I Don’t Want to Grow Up”, “When I Get Old” y “Colidge”, quemando así una etapa que parecía aún inconclusa. Y aún quedaba más de aquella frenética velada.

El clímax se alcanzó junto a “Thank You”. Milo se abalanzó a las primeras filas y tanto fans como banda se rindieron tributo. ‘Thank you for playing the way you play’ era el resumen perfecto del sentir de las casi 1500 personas que repletaron el recinto santiaguino. “Sour Grapes” y “Catalina” se antepusieron a una espontánea barra brava, que al ritmo del revoleo de poleras, entonó un “olé olé olé/ soy Descendents/ no puedo parar” que emocionó a Bill, el cual improvisó unas palabras en español para agradecer. “Kabuki Girl” fue el adiós enérgico que esperamos se transforme en un “hasta pronto”.

Nuestro mejor amigo del colegio desaparecía detrás del escenario. Los 80 minutos de música se hicieron pocos para ponernos al tanto de casi cuatro décadas de historia. Fuimos parte del concierto más emotivo del cual yo tengo memoria (o al menos así lo quiero recordar). “¿Cómo podremos reponernos?” es la pregunta que me hago en estos momentos. Pero qué más da, vimos finalmente a Descendents en vivo y ya nada más importa.

*Puedes revisar la galería fotográfica del concierto pinchando aquí.

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