Guns N’ Roses en Chile: Saldando cuentas con Chile y ampliando su inagotable legado  

MAGAZINE / por / 31-10-2016 REVIEW

guns_n_roses_en_chile-okCae la noche en el Estadio Nacional luego de varias horas de calor y expectación. Se apagan las luces del coliseo nacional y la música al ritmo de los dibujos animados “Looney Tunes” que traspasaron décadas comienza a sonar. La versión 2016 de Guns con su tridente histórico la tiene clara: hijos, nietos, padres, abuelos, todos reunidos por el mismo gusto, y la banda lo sabe. Las gigantes pantallas muestras del logo de la banda de Hollywood (que demoró en volver casi un cuarto de siglo). Momento seguido comienzan los acordes del inconfundible bajo de Duff McKagan con su canción “It’s so easy” y el fervor estalla de emoción y realidad. Duff McKagan, Axl Roses y Slash (estos dos últimos enemigos declarados hace años) están de vuelta en Chile luego de 24 años de largas historias. La postal es sublime y la adrenalina embarga a los más de 60 asistentes.

Corre, Axl, corre” gritaba un fanático desde la cancha. A su alrededor, más celulares en alto que gritos (como fue la tónica del espectáculo), pero el entusiasta no cesó. Así se diferenció el público de Guns N’ Roses, quien llegó a ver el reencuentro en vivo de Duff McKagan, Axl Rose y Slash este sábado 29 de noviembre en el Nacional. Y con el estadio a tope: 60 mil y contando.

Las expectativas estaban divididas. A pesar de no registrar hechos de mal comportamiento o retrasos durante esta gira, la última vez de Axl en Chile —con los sucedáneos de GnR— hizo esperar 3 horas a medio Movistar Arena en el 2011. Nada de lo anterior esta vez. Bastaron 6 minutos de descuento para que la cortina de entrada –al ritmo de Looney Tunes– desatara la euforia.

“It’s So Easy” marca el inicio del setlist. Es real, los Guns están de vuelta y lo hacen 24 años después del anecdótico 2 de diciembre de 1992. De los presentes, algunos ni siquiera pensábamos en nacer. Otros, nostálgicos, se adueñaban de los primeros riffs, sintiendo la gloria de su juventud análoga.

Para ver a Axl, también es válido cerrar los ojos: los años, en su voz, permanecen intactos. Corre, salta en una pierna y sale cada cuanto para hidratarse, cambiarse de atuendo y por supuesto, dejar espacio a las cuerdas de su compañero, Slash.

¿Será posible criticar a Slash en el escenario? No. Su exquisita complicidad con el pedal, enfocado desde las pantallas, nos hacía disfrutar de cerca su rutina. Probablemente, lo más incomodo es verlo disputar el cetro de atención frente al vocalista, pero ceden en los espacios. Brilló, como debía ser, cuando a partir de “Coma” Rose lo presentó y éste sugirió una fluida versión de “Speak Softly Love”, tema original de El Padrino.

guns_n_roses_en_chile-2La banda suena bien, aunque a veces le perdemos el volumen a Rose desde la cancha. Nos acostumbramos a la idea de McKagan en el bajo, como si tratara de un flasback nostálgico. Es que no deja de ser increíble verlos tan juntos después de soportar su propia guerra fría. Marcan momentos a través de visuales y juegos pirotécnicos. Total respect.

El ambiente se tranquiliza, al instante que los anfitriones nos permiten en su espacio con “November Rain”. Axl, sereno ante las teclas, refleja su yo más íntimo. La sensibilidad en su interpretación hace sentirlo frágil. El rockstar resurge simplemente como una estrella. Hay prudencia y sinceridad en la interpretación. Los gestos a lo largo de las dos horas y media de show sorprenden en lo espacial: el líder juega con el público, los instruye, les agradece. Incluso se deja acompañar por sus bandmates.

Cuando los clásicos llegan, en medio del encore, la idea de esta reunión parece ser más el disfrute de un último deseo o un acto de divinidad. ¿Será esa la razón de los celulares en el aire? En realidad, ¿cuál será el sentido de grabar “Paradise City” (configurar la cámara y preocuparse del zoom) si puedes apreciarla en vivo y en directo? Como sea, el momento parece demasiado increíble y recordarlo no sólo depende de estar ahí, sino de registrarlo. Que el mundo se entere. Y mientras más “me gusta” en Facebook, más dulce resulta el mérito.

Así es. Disfrutar la última canción depende de esquivar la vista de las pantallas de celulares. Pero qué más da, esa pudo ser sólo una forma de contentarse. Los fuegos artificiales comienzan a disparar, el confite lo sigue, el coro se amplía y todos buscan hacerse partícipes entre palmas y pantallas. No hay tiempo para 24 años más, ni para tenerlos como en su origen; de cerca, enteros, vibrantes.

La banda se va, pero vuelve a despedirse. Nos observan, practican su cordialidad. Es que ya nadie quería rivalidades, ni ellos ni nosotros. Not in this lifetime... Al menos.

guns_n_roses_en_chile-4Setlist – Guns N´ Roses
29.10.2016 – Santiago, Chile

It’s So Easy
Mr. Brownstone
Chinese Democracy
Welcome to the Jungle
Double Talkin’ Jive
Better
Estranged
Live and Let Die (cover Wings)
Rocket Queen
You Could Be Mine
New Rose (con intro “You Can’t Put Your Arms Around a Memory”) (cover The Damned)
This I Love
Civil War (con outro “Voodoo Child”)
Coma
Speak Softly Love (Love Theme From The Godfather) (cover Nino Rota)
Sweet Child O’ Mine
Wish You Were Here (cover Pink Floyd)
November Rain (con intro piano “Layla”)
Knockin’ on Heaven’s Door (cover Bob Dylan)
Nightrain

Don’t Cry
The Seeker (cover The Who)
Paradise City

 

  • Texto por Paula Castillo.
  • Fotografías por Katarina Benzova.

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